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martes, 3 de diciembre de 2013

Winston Churchill: un espíritu rebelde encerrado en una mente sagaz

PERSONAJES HISTÓRICOS

Un líder puede tener cualidades carismáticas, o sin tanto populismo puede que su inteligencia lo lleve a lo más alto de la política. No obstante, un gran líder debe combinarlos ambos, y condimentarlo con un toque de rebeldía que permita romper los paradigmas de la siempre conservadora mente política. Cuando un gran líder surge en una época de paz y prosperidad es recordado por los libros, pero cuando surge para movilizar una nación en momentos de crisis para llevarlos a la victoria y a la prosperidad es recordado en la mente de cada uno de los habitantes. Esta es la historia de uno de los grandes líderes surgido en una de las épocas más oscuras de la humanidad: Winston Churchill.

Sir Winston Leonard Spencer Churchill fue uno de los políticos británicos más recordado por la historia. A lo largo de su brillante carrera, Churchill fue sucesivamente el hombre más popular y el más criticado de Inglaterra, y a veces ambas cosas al mismo tiempo. Considerado el último de los grandes estadistas, siempre será recordado por su rara habilidad para predecir los acontecimientos futuros, lo que en ocasiones se convirtió en una pesada carga para sus compatriotas. Durante años, Churchill fue algo así como la voz de la conciencia de su país, una voz que sacudía los espíritus y les insuflaba grandes dosis de energía y valor.

Nació en 1874 en el palacio de su abuelo, el séptimo duque de Marlborough. Al ser internado por su padre en un costoso colegio de Ascot, el niño reaccionó con rebeldía; estar lejos del hogar le resultaba insoportable, y Winston expresó su protesta oponiéndose a todo lo que fuese estudiar. Cuando en 1888 ingresó en la famosa escuela de Harrow, el futuro primer ministro fue incluido en la clase de los alumnos más retrasados. Uno de sus maestros diría de él: "No era un muchacho fácil de manejar. Cierto que su inteligencia era brillante, pero sólo estudiaba cuando quería y con los profesores que merecían su aprobación." (Primera muestra de su espíritu rebelde y sagaz)

Sin embargo, una vez que entró en la escuela militar se operó en él un cambio radical. Su proverbial testarudez, su resolución y su espíritu indomable no lo abandonaron, pero  trabajaba con empeño, era aplicado y serio en las clases y muy pronto se destacó entre los alumnos de su nivel. Poco después se incorporó al Cuarto de Húsares, con quienes combatió en Cuba, la India y el Sudán, y en los campos de batalla aprendió sobre el arte de la guerra todo cuanto no había encontrado en los libros.

No obstante, la vida militar no tardó en cansarlo. Renunció a ella para dedicarse a la política y se afilió al Partido Conservador en 1898, presentándose a las elecciones un año después. En el Parlamento, sus discursos y su buen humor pronto se hicieron famosos. Pero su espíritu independiente, reacio a someterse a disciplinas partidarias, le granjeó importantes enemigos en la cámara, incluso entre sus propios correligionarios.

Tras ser designado subsecretario de Colonias y ministro de Comercio en un gobierno liberal, Churchill previó con extraordinaria exactitud los acontecimientos que desencadenaron la Primera Guerra Mundial y el curso que siguió la contienda en su primera etapa. Sus profecías, consideradas disparatadas por los militares, se convirtieron en realidad y sorprendieron a todos por la clarividencia con que habían sido formuladas.

Finalizada la contienda, Churchill sufrió las consecuencias de la reacción de la posguerra y durante un tiempo fue relegado a un papel secundario dentro de la escena política. En 1924 se reconcilió con los conservadores y un año después fue puesto al frente del ministerio de Hacienda en el gobierno de Stanley Baldwin.

Era una época de decadencia económica, inquietud, descontento laboral y aparatosas huelgas, todo el mundo estaba cansado de él y su popularidad descendió a tal punto que se apartó voluntariamente de la política. Las cosas cambiaron cuando, al observar la creciente amenaza que Hitler constituía, proclamó la necesidad urgente de que Inglaterra se rearmase y emprendió una lucha solitaria contra el fascismo emergente. En reiteradas ocasiones, tanto en la cámara como en sus artículos periodísticos, denunció vigorosamente el peligro nazi ante una nación que, una vez más, parecía aquejada de una ceguera que podía acabar en tragedia.

Tras la firma en 1938 del Acuerdo de Munich, en el que Gran Bretaña y Francia cedieron ante el poderío alemán, la gente se dio cuenta nuevamente de que Churchill había tenido razón desde el principio. Hubo una docena de ocasiones en las que hubiera sido posible detener a Hitler sin derramamiento de sangre, según afirmarían después los expertos. En cada una de ellas, Churchill abogó ardorosamente por la acción.

El 1 de septiembre de 1939, el ejército nazi entró con centelleante precisión en Polonia; dos días después, Francia e Inglaterra declararon la guerra a Alemania y, por la noche, Churchill fue llamado a desempeñar su antiguo cargo en el Almirantazgo. Todas las unidades de la flota recibieron por radio el mismo mensaje: "Winston ha vuelto con nosotros." Cuando fue nombrado primer ministro el 10 de mayo de 1940, Churchill pronunció una conmovedora arenga en la que afirmó no poder ofrecer más que "sangre, sudor y lágrimas" a sus conciudadanos. Churchill consiguió mantener la moral en el interior y en el exterior mediante sus discursos, ejerciendo una influencia casi hipnótica en todos los británicos.
 
Por fin, el día de la victoria aliada, se dirigió de nuevo al Parlamento y al entrar fue objeto de la más tumultuosa ovación que registra la historia de la asamblea. Los diputados olvidaron todas las formalidades rituales y se subieron a los escaños, gritando y sacudiendo periódicos. A pesar de la enorme popularidad alcanzada durante la guerra, dos meses después el voto de los ingleses lo depuso de su cargo. Churchill continuó en el Parlamento y se erigió en jefe de la oposición.

Tras el triunfo de los conservadores en 1951 volvió a ser primer ministro, y dos años después fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura por sus Memorias sobre la Segunda Guerra Mundial. Alegando razones de edad, presentó la dimisión en abril de 1955. No obstante, su figura siguió pesando sobre la vida política y sus consejos continuaron orientando a quienes rigieron después de él los destinos del Reino Unido. El pueblo había visto en Churchill la personificación de lo más noble de su historia y de las más hermosas cualidades de su raza, por eso no cesó de aclamarlo como su héroe hasta su muerte, acaecida el 24 de enero de 1965.

Les dejo un fragmento subtitulado de uno de sus discursos más importantes en el parlamento británico. En él arenga a su pueblo a la lucha en una muestra de su sobresaliente retórica: 


Pregunta del día: ¿Qué evento en su temprana vida política lo convirtió por primera vez en una figura admirada por el público? Ayuda: sucedió durante su estancia en Sudafrica.

y la respuesta es...

Churchill se trasladó a África del Sur como corresponsal del Morning Post en la guerra de los bóers. Allí fue hecho prisionero y trasladado a Pretoria, pero consiguió escapar y regresó a Londres convertido en un héroe popular: por primera vez, su nombre saltó a las portadas de los periódicos, pues había recorrido en su huida más de cuatrocientos kilómetros, afrontando un sinfín de peligros con extraordinaria sangre fría. No es de extrañar, pues, que consiguiese un escaño en las elecciones celebradas con el cambio de siglo y que, recién cumplidos los veintiséis años, pudiese iniciar una fulgurante carrera política.

Gracias Mario Pardo por tu respuesta. Espero sigas investigando!!

Envía tu respuesta a culturaen10@gmail.com. La mejor contestación será publicada junto al nombre de su autor en el blog mañana a la tarde. A investigar!!


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martes, 21 de junio de 2011

Primera Guerra Mundial: Lucha de poderes en Europa

HISTORIA:

Existe acaso una solución mas ineficiente a una disputa que una guerra? Europa, centro de la cultura y el desarrollo, tierra de filósofos. Sin embargo, gobernada por necios de inagotable ambición y orgullo inalterable, sucumbió en la peor de las decisiones y envío a millones de sus hombres a morir a una guerra donde todos perdieron. Al menos la raza humana aprendió su lección… o no?

La Primera Guerra Mundial o Gran Gue
rra fue un conflicto armado que tuvo lugar entre 1914 y 1918 y que produjo más de 10 millones de bajas. Más de 60 millones de soldados europeos fueron movilizados desde 1914 hasta 1918.Originado en Europa por la rivalidad entre las potencias imperialistas, se transformó en el primer conflicto bélico en cubrir más de la mitad del planeta. Fue en su momento el más sangriento de la historia. Antes de la Segunda Guerra Mundial, esta guerra solía llamarse la Gran Guerra o la Guerra de Guerras. Fue la segunda guerra más dañina de la historia tras la Segunda Guerra Mundial


La guerra comenzó como un enfrentamiento entre el Imperio austrohúngaro y Serbia por el asesinato del heredero al trono austrohúngaro (Nota del autor: al menos esa es la versión oficial). Rusia se unió al conflicto, pues se consideraba protectora de los países eslavos y deseaba socavar la posición de Austria-Hungría en los Balcanes. Alemania respondió a Rusia con la guerra, obligada por un pacto secreto contraído con la monarquía de los Habsburgo, y Francia se movilizó para apoyar a su aliada.


Pregunta del día: Cuál fue el resultado de la guerra y que consecuencias trajo?

Envía tu respuesta a culturaen10@gmail.com.

La mejor contestación será publicada junto al nombre de su autor en el blog esta misma tarde. A investigar!!

Gracias!

Respuesta n°1:


El ingreso de Estados Unidos (dicho sea de paso incitado por Alemania) inclinó la balanza a favor de los aliados y determinó la guerra. Alemania simplemente no podía resistir más el bloqueo económico impuesto.
Alemania fue señalada en el Tratado de Versalles de 1919 como el culpable por los daños causados durante la guerra y se le impuso un resarcimiento por 269.000 millones de marcos oro, lo que dio origen a una deuda que la Alemania en crisis difícilmente podía hacer frente.

Adolf Hitler supo sacar tajada de la situación y denunció el Tratado como injusto y el gesto fue respaldado por buena parte de los alemanes. Este desencadenamiento de los hechos es considerado por muchos como un elemento que permitió el posterior surgimiento del nazismo.

Gracias Lucia de Santa Fé, Argentina por tu respuesta. Espero sigas investigando!

Respuesta n°2:

La guerra terminó con la derrota de Alemania y la disolución del Imperio Austro-Húngaro. Tambien desaparecieron otros estados, como Prusia.
Las consecuencias fueron aún más importantes: En Rusia, el resultado adverso de su campaña fue una de las causas desencadenantes de la revolución que derrocó al zarismo. En Alemania los términos humillantes del armisticio mediante el tratado de Versalles, generaron una profunda crisis económica y política. El sentimiento de revancha encarnado en el nacionalismo fue la semilla de la cual surgiría a la postre el nazismo. El final de la Gran Guerra fue a la vez un anticipo y la chispa inicial de la Segunda Guerra que ya se comenzaba a vislumbrar.

Gracias Horacio Martinez por tu respuesta. Espero sigas investigando!

Saludos del equipo de Cultura en 10!
Porque siempre hay tiempo para aprender algo nuevo de cultura general - http://culturaen10.blogspot.com



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