viernes, 16 de agosto de 2013

Imprenta: el primer gran salto del conocimiento


CIENCIA

En mi humilde opinión, la cultura, la ciencia y el conocimiento en general tienen dos puntos de inflexión que permitió por un lado la difusión masiva de la información y por el otro una potenciación de nuevos desarrollos y descubrimientos. El primero, sucedió en la edad media y fue la invención de la imprenta. El segundo, la vivimos casi todos nosotros y es el desarrollo de internet. Hoy presentamos y damos honor al primero de ellos.

La imprenta es un método mecánico de reproducción de textos e imágenes sobre papel o materiales similares, que consiste en aplicar una tinta, generalmente oleosa, sobre unas piezas metálicas (tipos) para transferirla al papel por presión. Aunque comenzó como un método artesanal, supuso la primera revolución cultural.

Ya los romanos tuvieron sellos que imprimían hojas de inscripciones sobre objetos de arcilla alrededor del año 440 a. C. y el 430 a. C. Entre 1041 y 1048, Bì Shēng inventó en China —donde ya existía un tipo de papel de arroz— el primer sistema de imprenta de tipos móviles, a base de complejas piezas de porcelana en las que se tallaban los caracteres chinos; esto constituía un complejo procedimiento por la inmensa cantidad de caracteres que hacían falta para la escritura china. Sin embargo, la imprenta moderna no se creó hasta el año 1440 aproximadamente, de la mano de Gutenberg.


Hasta 1450 y aun en años posteriores, los libros se difundían en copias manuscritas por escritores, muchos de los cuales eran monjes y frailes dedicados exclusivamente al rezo y a la réplica de ejemplares por encargo del propio clero o de reyes y nobles. Cada uno de sus trabajos podía durar hasta diez años.

Gutenberg apostó a que era capaz de hacer a la vez una copia de la Biblia en menos de la mitad del tiempo de lo que tardaba en copiar una el más rápido de todos los monjes copistas del mundo cristiano y que éstas no se diferenciarían en absoluto de las manuscritas por ellos. Confeccionó moldes en madera de cada una de las letras del alfabeto y posteriormente rellenó los moldes con plomo, creando los primeros tipos móviles. Tuvo que hacer varios modelos de las mismas letras para que coincidiesen todas entre sí: en total, más de 150 tipos, que imitaban la escritura de un manuscrito. Había que unir una a una las letras que se sujetaban en un ingenioso soporte, mucho más rápido que el grabado en madera y considerablemente más resistente al uso.

Lo que Gutenberg no calculó bien fue el tiempo que le llevaría poner en marcha su nuevo invento, por lo que antes de finalizar el trabajo se quedó sin dinero. Volvió a solicitar un nuevo crédito a Johann Fust y, ante las desconfianzas del prestamista, le ofreció formar una sociedad.

La Biblia de Gutenberg no fue simplemente el primer libro impreso, sino que, además, fue el más perfecto. Su imagen no difiere en absoluto de un manuscrito.

Curiosidades. Cuentan las leyendas que muchos libros que copiaban a mano los monjes tenían por temática central el sexo, por lo que solían hacer el encargo de la copia a algún monje que curiosamente no supiera leer sino que se limitara a copiar signos que no entendiese.


Pregunta del día: ¿Cómo fue el porvenir económico de Gutemberg? ¿Se hizo rico como merecía este sabio inventor?

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